Este espacio transporta a los visitantes a la atmósfera de un verano eterno: la abundancia de vegetación, los materiales naturales —madera, ratán y lino— y los acentos vibrantes crean una sensación de confort tropical.
Los grandes ventanales llenan la sala de luz natural, que se difunde suavemente a través de las luminarias trenzadas, aportando aún más calidez y acogimiento. Es un oasis en el corazón de la ciudad, donde cada elemento del interior parece respirar sol, naturaleza y ligereza.